MARGARET CAVENDISH

Para unos "Mad Madge", para otros la científica y filósofa revolucionaria.

Y feminista




Margaret Lucas nació en St John Abbey, Essex y fue la hija más joven de Thomas y Elizabeth Lucas. Aunque sus padres eran ricos, carecían de título nobiliario. Recibió clases particulares y en 1642 fue enviada a vivir con su hermana en Oxford, donde residía la corte real. Margaret se convirtió en dama de honor de la reina Enriqueta María, y en 1644, acompañó a su señora al exilio en París.

El traslado a París resultó ser el punto de inflexión en la vida de Margaret, porque fue aquí donde conoció a su futuro marido, William Cavendish, marqués (y más tarde, el duque) de Newcastle upon Tyne. Los dos se casaron a finales de 1645. Después de mudarse a Rotterdam y luego a Amberes, el matrimonio regresó a Inglaterra durante la Restauración y reestablecer las haciendas Cavendish durante este proceso gracias a la fidelidad de William al rey Carlos II.

Margaret fue vista por sus contemporáneos como una excéntrica. Ella era extravagante y coqueta, acusada de utilizar el discurso completo de "juramentos y obscenidad", y se destacó por su inusual sentido de la moda, además de no dudar en vestirse de hombre para poder entrar en el mundo de los hombres, el mundo de la ciencia (tradicionalmente vetado a las mujeres). Esta reputación de excentricidad sobrevive hoy en día, uando pues es ampliamente conocida como "Madge mad" Margarita la loca, como la llamaban, era una vergüenza, un aparatoso forúnculo en el rostro de la naturaleza. Hacía el ridículo, el travestismo era natural en ella, si no, ¿de qué otro modo podría una dama entrar al galope en un mundo de hombres? Tenía que convertirse en un hombre o abandonar este mundo, abandonar el significante cuerpo que la toco al nacer. No se resignó, quería para ella y para las demás mujeres lo que los hombres tenían, sabiduría y conocimiento científico, y no paró en su empeño.

Si en lugar de una mujer, hubiera sido un hombre el portador de tan brillante personalidad, hubiera sido considerado un génio en su época, pero ellas, son las locas.

El logro más notable de Margaret fue, sin duda su obra literaria y su obstinación por entrar en el conocimiento ostentado siempre por los hombres. Ella fue una autora prolífica, poemas editoriales, obras de teatro, críticas literarias, volúmenes de "observaciones" e incluso trabaja en la filosofía natural.

Margaret fue la segunda esposa del Duque de Newcastle. Aunque el duque ya tubo familia con su primera esposa, Elizabeth Basset, era tristemente incapaz de tener hijos con Margaret, a pesar de los intentos de tratar sus problemas para concebir.

Pero lo que realmente llama la atención de esta destacada mujer es su afán por el conocimiento, como dije antes, y sobre todo, las formas en las que accedió a él.

Participó en discusiones sobre la materia y el movimiento, la existencia del vacío, la percepción y el conocimiento. También en la formulación de las primeras teorías moleculares. Llegó a escribir diez libros de filosofía natural (lo que hoy llamamos física).

Interesada en todo tipo de ciencias, fue la primera mujer en ser recibida en la Royal Society de Londres, tras muchos años de desplantes y desprecios hacia su persona. De hecho, sus diversas colecciones particulares (principalmente, de telescopios) estaban mucho mejor provistas que las de la propia institución. Tras una obstinada insistencia, la duquesa consiguió asistir a una sesión de experimentos de Robert Boyle en la Royal Society en 1667...

Era mayo, en la Royal Society varios hombres con pelucón rococó se disponían a disolver un cordero en ácido sulfúrico, lo normal. Lo raro era que entre ellos había "un joven caballero" con chaqueta de montar, sombrero de ala ancha y ¡un vestido!

Margarita es la primera mujer que visita la Royal Society de Londres, la duquesa travestida asiste maravillada al desfile de experimentos: bombas de vacío, imanes, microscopios... En la calle una multitud se agolpaba para verla pasar.

Tres meses después de aquello se daban a conocer sus Fantasías filosóficas, donde propone una alternativa al mecanicismo oponiéndose a Hobbes y Descartes; en 1655, publica un libro sobre física y metafísica, con una carta arengando a Cambridge y Oxford a que lean sus escritos. Ansiosa por ser leída y discutida por las eminencias de su tiempo, recurre a un subterfugio incomparable: publica en 1663 un falso epistolario, Cartas filosóficas, donde intercambia cartas con una mujer ficticia y discute sus propias ideas; en 1666 escribe la primera novela de ciencia ficción El mundo deslumbrante, donde la narradora se pasea entre civilizaciones y decide invadir Inglaterra con un ejército de hombres-pájaro, ataques submarinos de hombres-pez y catapultas de diamantes que arrojan piedras de fuego.

Una vez fue al teatro de Londres con un vestido de encaje en el que se adivinaban sus pezones, acostumbraba a especular sobre la naturaleza de la luna y de la materia infinita, salía corriendo del laboratorio de su castillo con las enaguas incendiadas, diseñaba sus vestidos y los de sus damas, solía criticar la noción de verdad única, la óptica de Hooke y el método experimental... Se dio cuenta de que sus ideas iban más rápido que sus dedos asi que contrató a un amanuense, John, al que sentó al lado de su puerta a la espera del grito: "¡John, John, tengo ideas!"

Entre esas ideas estaba su teoría sobre que la materia estaba hecha a base de átomos inteligentes y que Dios no era necesario para dar vida a la naturaleza... Wow!!!

En definitiva y a pesar de la ridiculización a la que se vió sometida por su particular personalidad, ayudó a popularizar las ideas de la revolución científica y fue una de las primeras en abogar que la teología se encontraba fuera de los parámetros de la investigación científica. Como la primera inglesa cosmóloga reconocida, peleó con convicción por la educación de las mujeres y su implicación en la ciencia.
Retirada en las posesiones de su marido, en Welbeck Abbey (Nottinghamshire),  falleció súbitamente el 15 de diciembre de 1673, con tan sólo 50 años y con 14 obras publicadas en su haber. Tal era su prestigio, que Carlos II dispuso que fuera sepultada con honores en la Abadía de Westminster (Londres), privilegio que se concedía únicamente a los personajes más relevantes del país.

El duque de Newcastle, viudo y aquejado de la enfermedad de Parkinson, moriría 3 años después, en 1676, a la edad de 84 años.

Entre sus catorce obras, destacan:

  • Poems and Fancies, 1653
  • Philosophical and Physical Opinions, 1655
  • Natures Pictures, 1656
  • A True Relation, 1656 (autobiografía)
  • Playes & Orations of Divers Persons, 1662
  • Philosophical Letters, 1664. En ellas rebate todo el Leviathan de Hobbes.
  • New Blazing World, 1666, considerada la 1ª novela de ciencia ficción.
  • The Convent of Pleasure
  • Atomic Poems
  • The Life of William Cavendish, 1667 (biografía de su marido)
  • Observations upon Experimental Philosophy, 1668
  • Grounds of Natural Philosophy, 1668, obra en la que refuta todo el pensamiento racionalista de Descartes.

Fuentes: lanaveva, nottingham.ac.ukwikipedia, (1) extraído de la agenda de las mujeres Transgresoras 2016.
RODRIGUEZ, Patricia: La científica revolucionaria, web pricipia.io 

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