EL MATRIMONIO MEDIEVAL, A GRANDES RASGOS





            En la Alta edad media, la condición femenina mejoró, pero también lo hizo la masculina, esto se debe a que el fundamento de la organización social es la familia. En la base de la sociedad feudal se encuentra la pareja conyugal, cada uno con sus funciones determinadas, como que el hombre se ocupaba de la actividad exterior y pública, mientras que las mujeres se encontraban confinadas en el interior, labores del hogar, cuidado de los hijos y sobretodo procrear: su función mas importante, pues tiene que asegurar que hay descendientes del linaje de su marido. Aunque también conocer y guardar los secretos más misteriosos de la vida, los que afectan al nacimiento, a la muerte, etc.
            Dentro del hogar, el mundo de las mujeres se encuentra estructurado de forma jerárquica, en el que la esposa del señor, domina a las otras mujeres de la casa, a veces de manera tiránica, las crónicas del s. XII narran la existencia de verdaderas arpías que tratan fatal a sus sirvientas o a sus propias nueras; lo que demuestra la existencia de la rivalidad entre las propias mujeres.
            Las mujeres eran obligadas a casarse muy jóvenes pues dependían de su ciclo reproductor, la mayoría de las veces eran matrimonios de conveniencia con hombres mayores que ellas, rara vez era por amor, al menos en el ámbito aristocrático. Para casarse correctamente, debían aportar una dote, dependiendo de las posibilidades de la familia, sería más o menos abundante, y se podría casar a una o varias hijas. La dote era la aportación económica de la mujer al matrimonio, aportación que el marido no debía tocar, pues era el seguro de viudedad de la mujer. En el caso de las hijas que no pudieran ser casadas, existía la opción del convento, algunas iban por vocación como Santa Teresa de Jesús, pero lo normal es que fueran obligadas pues la dote que también tenían que aportar era considerablemente menor que para el matrimonio. Las viudas también tenían varias opciones: volver a casarse, ir al convento, convertirse en matrona pues gozan de respeto social, o convertirse en alcahuetas, aunque no era lo común.
            En la psicología masculina reinaba el miedo a la mujer, concretamente a la propia, miedo a no poder satisfacer a ese ser supuestamente devorador, también portador de muerte, usando como seres débiles armas perversas: venenos, sortilegios, inquietud superada por el desprecio, la misoginia, aunque opuesto a la nostalgia del seno materno.
            Según los moralistas de la época, el adulterio estaba prohibido, puesto que el matrimonio era una unión sagrada ante los ojos de Dios, el adultero del hombre estaba mal, pero el de la mujer era peor, al menos hasta la aparición del amor llamado cortés, pero eso era sólo para las mujeres de la nobleza, el resto no podía ser infiel al marido porque alimentaban su fama de insaciables y pecadoras natas, mientras que el hombre resultaba más adúltero amando en exceso a su propia esposa que engañándola con otra mujer.
            La mujer, la esposa debe ser gobernada, debe someterse al varón, aunque también debe quererlas y ellas reverenciarle. Los moralistas de la Iglesia consideran que en matrimonio no debe existir amor, porque si hay amor, hay pasión, deseo, y eso es pecado, sólo deben juntarse para procrear, no por placer; pero algunas veces aunque no exista amor a priori, los cónyuges acaban por cogerse cariño y desarrollan una gran amistad, como les sucedió a los Reyes Católicos que acabaron profesándose un gran amor. Otras veces, el marido acaba maltratando a su esposa, bien porque el ya tenga una querida, bien porque su esposa es de carácter fuerte y hay que dominarla, etc. De hecho los malos tratos a las mujeres estaban permitidos con el fin de educarlas en su comportamiento marital y como ama de casa, o de forma gratuita, permisión que apoyaban los moralistas y tratadistas de la época, defendiendo el maltrato pero sin llegar a matarlas ni provocarles duras lesiones o heridas.

            Toda mujer debería casarse, entre otras cosas para que no hubiese mujeres solas, aunque había opciones para esas “pobres” mujeres solas, el enclaustramiento: lo mejor era el monasterio, pero también existía la opción del burdel. Al principio de la edad media, una de las funciones reales era la protección de las viudas y huérfanas, y dentro de lo posible introducirlas en el marco social, y por tanto, conyugal, otorgándoles la dote necesaria para el matrimonio, pero esta tendencia fue desapareciendo con el paso del tiempo.

         Del mismo modo que surgieron agrupaciones de mujeres que no querían casarse ni tomar los hábitos, ni mucho menos prostituirse, estas agrupaciones eran religiosas, las llamadas beguinas.

Fuente:
- DUBY, Georges: El amor en la edad media y otros ensayos.
Arteguias.com

Comentarios

  1. Hola, estoy haciendo un trabajo de historia sobre grandes matrimonios, desde tu punto de vista de historiadora, ¿cuäles crees que serían los matrimonios que más han influído en la historia?. muchas gracias.

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    1. Hola Claudia,
      Gracias por escribir.
      En todas las épocas hay matrimonios que han destacado por una u otra razón. Ante tu pregunta, así a priori se me ocurre obviamente, los reyes católicos. Pero yendo un poco más allá, los matrimonios de Leonor de Aquitania, 1º con Luis VII de Francia y después con Enrique II de Inglaterra, fueron la raíz de mucha controversia y rivalidades entre ambos países siempre enemigos.
      En la antigua Roma me parece interesante el papel de Agripina la menor y su esposo Claudio, por la influencia que ésta desarrolló en la casa imperial para asegurarse la ascensión al trono de su hijo Nerón, y de cómo éste acabó con su vida.
      O el matrimonio Enrique VIII y Catalina de Aragón, o más bien, su divorcio fue lo que cambiaría la historia para siempre.
      Saltando de época, encontramos el matrimonio Perón de Argentina, muy infuyentes en la vida política y social del país.
      El matrimonio Curie, Pierre y Marie Curie, descubridora de los elementos polonio y radio, la radiactividad en general.
      Otro matrimonio que en lo que duró el nazismo alemán, fue muy influyente, fue el del ministro de propaganda nazi Joseph y Magda Goebbels.
      Y así, a bote pronto, son los que se me ocurren, si buscara un poco encontraría más. Espero que sean de tu interés, y si se me ocurren más, te los digo!!
      Un abrazo y gracias por tu confianza ;)

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    2. muchisimas grácias! No sabes en la que me he metido! me ha servido de muchisima ayuda para acabar el trabajo ( te he añadido en los agradecimientos, para que veas! jeje) muchismas grácias otra vez, y me encanta tu blog :D

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    3. Hola Claudia!!!
      Me alegro muchísimo de haberte sido de ayuda y de que te guste mi blog!! Para eso estoy!!! Y gracias a ti por incluirme en los agradecimientos...jejeje
      Aunque ahora ando muy liada y hace tiempo que no lo actualizo, pronto empezaré a publicar nuevas historias curiosas e interesantes...Que espero que también te gusten!!! Y para cualquier duda, aquí estoy!!! ;)
      Un abrazote

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