MARIE-GUILLEMINE BENOIST

La pintura también aporta y ayuda al feminismo


Autorretrato como diosa griega y cabellos al aire mostrando parte de su cuerpo y sus instrumentos de crear arte, libre.

Hija de un funcionario, inició su formación con Élisabeth Vigée Le Brun en 1781, pasando al taller de Jacques-Louis David en 1786, junto con su hermana Marie-Élisabeth Laville-Leroux.

En 1784, conoció al poeta Charles-Albert Demoustier, quien se inspiró en ella para el personaje de Émile en su obra Lettres à Émilie sur la mythologie (1821).

Expuso por primera vez en 1791 en el Salón de París, donde presentó un cuadro de asunto mitológico, Psique despidiéndose de su familia. 



La Inocencia entre el vicio y la virtud
De la misma época es La Inocencia entre el vicio y la virtud, también inspirado en la mitología, adaptando el tema de Hércules en la encrucijada y reflejando sus inquietudes feministas, pues en él aparece el vicio en forma de varón, papel tradicionalmente ligado a un personaje femenino.






En 1793 se casó con el banquero Pierre-Vincent Benoist. Por los mismos años comenzó a desprenderse de la influencia de David, abandonando los sujetos clásicos por la pintura de género.


Portrait d'une négresse

Su carrera como pintora de éxito continuó en el Salón de 1800, en el que presentó su Retrato de una negra. Este retrato de una criada de su cuñado, pintado sólo seis años después de la abolición de la esclavitud, se convertirá en un manifiesto a favor de la emancipación de la mujer y las personas de raza negra. El cuadro será adquirido por Luis XVIII para el estado francés en 1818.

Pincha aquí para leer (en inglés) más sobre esta sorprendente obra.

Y si pilotas francés...aquí tienes un micro docu sobre esta obra






En 1803 Napoléon Bonaparte, en aquél momento Primer Cónsul, le encargó su retrato con destino a la ciudad de Gante, recientemente entregada a Francia por el Tratado de Lunéville. Un año más tarde recibió una medalla de oro del Salón y obtuvo una pensión gubernamental. También por entonces abrió un taller exclusivamente para mujeres a las que enseñaba pintura.

Con la Restauración, su marido el conde Benoist, monárquico convencido, fue nombrado miembro del Consejo de Estado y ella, al parecer, hubo de abandonar la pintura en la cumbre de su carrera.

Algunos vieron en ella un espíritu adelantado a su tiempo, sus aspiraciones de emancipación y su talento fueron sofocadas por el peso de la sociedad, a pesar de las promesas de la Revolución, traicionó a las mujeres y las acalló de nuevo.

Fuente: wikipedia

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