LOS BORBONES EN PELOTA

La "otra" obra de los hermanos Bécquer.


Todos conocemos la insigne obra de Gustavo Adolfo Bécquer, entre otras, sus Rimas y Leyendas. Deliciosa poesía y bellas historias dignas de cualquier amante del romanticismo decimonónico.
También conocemos la obra de su hermano Valeriano, pintor igual que su padre.

Pero hay otra obra que nada tiene que ver con la reputada profesión de ambos. Y es una serie de caricaturas hechas por Valeriano y narradas por Gustavo. Una satírica y ácida critica a la ya depuesta Isabel II y su corte.

Se llama La Gloriosa sátira. Los Borbones en pelota, dice "gloriosa" refiriéndose a la Revolución Gloriosa de 1868 que derrocó a la reina, y es un libro de ilustraciones creado por ambos hermanos en el que la Corte de la época aparece caricaturizada en posiciones poco decorosas viñeta tras viñeta, hasta en 89 ocasiones. Se guardan en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Los Bécquer firmaron la obra bajo el seudónimo SEM (de SEMEN) y criticaba a la jet set de los años 1868 y 1869, recreando escenas pornográfico-satíricas, desde onanísticas a zoofílicas; todas ellas con referencia a los monarcas.

Afilaron bien sus pinceles y plumas para dejar en ridículo a Isabel II y su camarilla en una publicación que ha llegado hasta nuestros días y donde se incluye en el escarnio hasta al clero y otros miembros de la alta nobleza. Utilizaron su gran ingenio a modo de guillotina humorística contra Isabel II y toda su Corte. Así, ajusticiaron al rey consorte Francisco de Asís, al que el pueblo llamaba "Paquita natillas"; sor Patrocinio, "la monja de las llagas"; el padre Claret (confesor de la reina); Carlos Marfori (amante de la reina); el presidente del consejo de ministros González Bravo, entre otros personajes como el emperador Napoleón III.

Se aprecia una libertad absoluta sin vergüenza ni decencia, dejando volar su imaginación y su espíritu crítico hasta unas cotas insospechables, y que hoy en día escandalizarían a todo el mundo, fuese del color que fuese. Como ya ha ocurrido hace relativamente poco...como pasó con El jueves.

Se trata de crítica al orden establecido y disconformidad con la política del momento. Algo tan usual en nuestros días. Algo que se sigue haciendo, si no, recordad el revuelo formado por aquella portada de El Jueves en la que aparecían los entonces príncipes de Asturias, ahora reyes de España, en una postura poco ortodoxa.

El caso es que, cómo no!!! aquí os dejo con algunas de esas caricaturas dignas del mayor activista político que se precie, y que no tienen desperdicio, aunque algunos de los "bécquercomentarios" rocen lo soez.

Portada del catálogo de acuarelas





"Sentada está en su poltrona, con cetro, chulo y corona".





"El rey consorte, primer pajillero de la Corte"




"Carlos Marfori, de pie y con una copa de vino en la mano, observa a Isabel II sentada y con una pierna sobre uno de los brazos del sillón. Sor Patrocinio, en la mesa, está siendo requerida por González Bravo, a quien reclama Francisco de Asís. El padre Claret sodomiza al rey y una pareja de perritos emulan a sus amos formando parte de la fiesta"



"Por probar de todo... de tirarse a un pollino encontró modo"




"Carlos Marfori de pie atendido por Isabel II, quien a su vez recibe las gracias de su confesor. Otra escena representa a sor Patrocinio que está siendo masturbada por Luis González Bravo, primer ministro"





"Real taller de construcción de príncipes. Se admiten operarios"





"¡Carlos, Carlos, yo lo espero / de tu hidalgo corazón / mételo sin dilación / que ya por joder me muero!"


La reina baila desnuda el cancán con el padre Claret, el emperador Napoleón III y Carlos Marfori que, también desnudos, exhiben ante ella unos enormes falos mientras desesperado, en un rincón, el rey Francisco de Asís intenta cortarse el suyo.


La reina y su amante Marfori fornicando encima de los lomos del rey Francisco de Asís mientras, convertida ella en servicial mamporrera real, dirige con su mano derecha el miembro enhiesto del padre Claret hacia el culo del rey. Al fondo de la promiscua escena, figura la muerte, Luis González Bravo y el emperador Napoleón III ensartados entre ellos.


Luis González Bravo sostiene en el aire a la reina con su miembro penetrandola por detrás. Bajo la escena un pie ilustrativo dice: ¡Fue su último sostén!







Estas dos últimas forman parte de la serie más decorosa pero igualmente crítica en la que se les pone cuerpo de animales a los diferentes personajes protagonistas de la sátira, como asemejando su personalidad con dichos animales.








Imágenes extraídas de aquí y de aquí.

Lee más sobre la azarosa vida amorosa de la reina aquí

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