CLAUDETTE COLVIN

Se negó a ceder su asiento en el bus antes que Rosa Parks.






Claudette Colvin, nacida un 5 de septiembre de 1939 en Alabama. Algunos historiadores la consideran la "Madre del movimiento moderno de los Derechos Civiles"

Con quince años de edad, subió al autobús de Highland Gardens en el centro de Montgomery, Alabama, en la tarde del 2 de marzo de 1955 y se sentó preparándose para el largo viaje hacia su vecindario al otro lado de la ciudad. Claudette estaba bien enterada del reglamento que regía el uso de los asientos – todos lo conocían. Los diez asientos de delante eran para pasajeros blancos solamente. Los veintiséis asientos que los seguían eran controlados por el conductor, que constantemente miraba por el espejo sobre su cabeza para asegurarse de que nadie violara las regulaciones de los asientos. Una vez ocupados los diez asientos de adelante reservados para los blancos, el conductor ordenaba a los pasajeros negros que cedieran sus asientos en el medio y en la parte de atrás del autobús a los pasajeros blancos que se subían.

Cuando Claudette subió al autobús ese día, no había todavía ninguna persona blanca presente. Los pasajeros eran mayormente estudiantes como ella que iban a sus casas después de la escuela. Claudette se sentó en un asiento en la sección del medio, al lado de la ventana. Tres de sus compañeros de clase se sentaron en la misma fila. Claudette soñaba despierta al llenarse el autobús. Muy pronto, una señora blanca se paró en el pasillo al lado de la fila en que estaba sentada Claudette y esperó intencionadamente. Claudette se despertó de su ensueño, dándose cuenta súbitamente de que se esperaba que se levantara y moviera por aquella mujer.

El conductor fijó su vista en el espejo retrovisor y ordenó a las jóvenes afroestadunidenses que se sentaran más atrás. Las compañeras de clase de Claudette se levantaron y se dirigieron lentamente hacia atrás en el autobús. Pero Claudette no dijo nada ni se movió. "Eh, levántate", gritó el conductor. Claudette permaneció sentada. El conductor abrió la puerta y llamó a un policía del tránsito que en ese momento pasaba para que subiera y le ayudara a aplicar los reglamentos sobre la ocupación de los asientos. Pero el funcionario del tránsito no estaba autorizado para efectuar un arresto. Una cuadra más adelante, el conductor llamó a dos agentes de policía que estaban sentados en un coche patrulla cercano. Los agentes de policía subieron al autobús y ordenaron a Claudette que se levantara. Al negarse Claudette, los policías la agarraron por las muñecas y la arrancaron del asiento, haciendo volar sus libros de texto. Gritando en voz alta que era su derecho constitucional sentarse donde quisiera, Claudette se obligó a no forcejear. "No podía levantarme ese día", recordó Claudette años más tarde. "La historia me mantuvo pegada a mi asiento. Sentí la mano de Harriet Tubman empujándome hacia abajo en un hombro y la de Sojourner Truth empujándome en el otro".

Los agentes esposaron a Claudette, la empujaron al interior del coche de policía y la llevaron al ayuntamiento – insultándola en el camino. La joven de quince años fue registrada y llevada a una celda en la cárcel para adultos. Una vez en la celda, le cerraron la puerta de hierro de un portazo. Claudette se encontró sola en una pequeña pieza en la que había un inodoro herrumbrado y un catre sin colchón. ¿Sabía su madre dónde se hallaba? Claudette cayó de rodillas, sollozando y orando.

Horas más tarde, la madre de Claudette y el pastor pagaron la fianza y la llevaron a su casa. Pero Claudette tenía un problema legal serio. El municipio le acusó de alteración del orden público, violar la ley de segregación y de "asaltar" al agente de policía que la había sacado del autobús. En el pasado, otros pasajeros afroestadounidenses habían sido arrestados por negarse a ceder sus asientos a un pasajero blanco, pero nadie había impugnado nunca los cargos. Generalmente pagaban una multa y se iban a la casa. Claudette era diferente. Con ayuda de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP) y las iglesias negras de todo Montgomery, se recaudó dinero para contratar a un abogado para Claudette.

En la vista de Claudette, el juez retiró los dos primeros cargos pero mantuvo el de asalto. Pusieron a Claudette en libertad condicional bajo la custodia de sus padres. El abogado presentó una apelación, pero fue en vano. Ningún juez en la ciudad revocaría el veredicto pronunciado contra ella.

Después del juicio, Claudette regresó a la escuela secundaria Booker T. Washington y trató de proseguir con sus estudios. En lugar de tratarla como una heroína, muchos de sus compañeros de clase se burlaron de ella. Claudette empezó a sentirse desalentada y deprimida. "Algunas veces sentí que había hecho algo malo… perdí muchas amistades", Claudette admitió más tarde.

En diciembre de 1955, nueve meses después del arresto de Claudette, una costurera de 42 años llamada Rosa Parks fue arrestada por asumir una postura similar en un autobús lleno de pasajeros en la misma ciudad. Los líderes negros de Montgomery, preparados ahora gracias en parte a la experiencia anterior de Claudette, se juntaron en torno de la señora Parks y organizaron rápidamente un boicot contra todos los autobuses de la ciudad. Se distribuyeron 35.000 volantes, instando a la comunidad negra a caminar o a compartir sus automóviles hasta que las autoridades de la ciudad cambiaran la forma en que se trataba a los pasajeros negros en los autobuses públicos.

Colvin, que ya es abuela, relata cómo enfrentó la segregación racial en la década d0.

Los líderes negros, incluyendo al Dr. Martin Luther King Jr., se apartaron de Claudette Colvin, y optaron en cambio por usar solamente a la señora Parks como rostro de la protesta contra los autobuses. ¿Por qué? Algunos líderes comunitarios supusieron que una muchacha adolescente lo suficientemente rebelde para resistir a las autoridades que trataron de sacarla por la fuerza de un autobús público sería difícil de controlar en una protesta fuertemente organizada. Sin embargo, Claudette creyó que fue pasada por alto porque, contrario a la señora Parks, su piel era oscura, su cabello tosco, y su familia era más pobre que los líderes negros de la ciudad. "No pertenecíamos al círculo íntimo", dijo Claudette más tarde. "Los negros de la clase media no nos querían como modelos de conducta".

Después de alargarse por meses el boicot contra los autobuses y que las autoridades de la ciudad se negaran a negociar obstinadamente, los líderes negros decidieron demandar a la ciudad de Montgomery en el tribunal federal, alegando que las leyes de segregación violaban la Constitución de los Estados Unidos. Pero era difícil encontrar demandantes. Incluir el nombre de uno en una demanda que desafiara públicamente el sistema Jim Crow era arriesgar la vida. Por último, sólo cuatro mujeres aceptaron ser demandantes, entre ellas Claudette Colvin, entonces de dieciséis años de edad.

Cuando se le llamó para declarar en el juicio el 11 de mayo de 1956, Claudette se dirigió al estrado de los testigos, se sentó, levantó su mano derecha y alisó su vestido azul. Miró a los tres jueces blancos sentados a su derecha que miraron en adusta evaluación a la joven y testaruda Claudette. El abogado de la acusación atacó inmediatamente a Claudette y trató de atraparla para que declarara que el Dr. King había manipulado a los negros de Montgomery para que boicotearan los autobuses en contra de su voluntad.

"¿Quiénes son tus líderes"? exigió el abogado.

"…simplemente nosotros, nosotros mismos", respondió Claudette, tranquilamente.

"¿Por qué dejaste de viajar el cinco de diciembre"? le preguntó el abogado, refiriéndose a la fecha en que comenzó el boicot.

Los ojos de Claudette se entrecerraron cuando respondió, "Porque nos trataron mal, suciamente y con fealdad".

Uno de los abogados de las otras demandantes recordó más tarde, “Si hubo una estrella entre los testigos… sin duda que fue Claudette Colvin”.

Meses más tarde – después de que el boicot contra los autobuses se hubiera prolongado por más de un año – los jueces pronunciaron su juicio 2 a 1 de que las leyes de segregación de los autobuses en Montgomery eran inconstitucionales. El Tribunal Supremo de los Estados Unidos confirmó el fallo y obligó a la ciudad a abolir la segregación en sus autobuses.

Dos años después del juicio, a la edad de 18 años, Claudette Colvin se radicó en Nueva York, donde trabajó durante cincuenta años mayormente como ayudante de enfermera en un hogar de ancianos en Manhattan. No le contó a nadie en Nueva York el papel que desempeñó cuando era adolescente en catalizar el histórico boicot contra los autobuses en Montgomery, excepto a unos pocos periodistas e investigadores interesados en cuestiones de derechos civiles que descubrieron su historia y la encontraron. Claudette, ahora con setenta años, está jubilada y es abuela de cinco nietos. Está orgullosa de que cuando tenía quince años preparó el escenario para la primera gran victoria del movimiento de los derechos civiles en Estados Unidos.

"Cuando se trata de la justicia", dice Claudette, "no existe un camino fácil para obtenerla. No se la puede endulzar. Se debe adoptar una posición y decir, 'Esto no está bien'. Y eso fue lo que hice".

********************

Pero Claudette no fue la única ni la primera en plantar cara a la discriminación en el transporte público. 71 años antes, Ida Wells-Barnet, histórica sufragista y cofundadora del NAACP, se negó a ceder su asiento en un ferrocarril de Memphis e incluso demandó a las compañía del conductor que la había obligado a trasladarse al vagón de fumadores, lleno de pasajeros.

Y en octubre de 1944, once años antes que Parks y Colvin, Irene Morgan fue arrestada en Virginia por no ceder su asiento en otro autobús.

"La historia me mantuvo pegada a mi asiento. Sentí la mano de Harriet Tubman empujándome hacia abajo en un hombro y la de Sojourner Truth empujándome en el otro".



Fuentes: IIP Digital de la Embajada de Estados Unidos y Los mensajes de Clio


Comentarios

Entradas populares de este blog

LA MISTERIOSA FIEBRE SUDOROSA

EL MATRIMONIO MEDIEVAL, A GRANDES RASGOS

LA MUJER EN EL FUERO DE PLASENCIA